Edimburgo

Supongamos que el día de mañana un terrible cataclismo acaba con nuestra civilización; que dentro de unos cuantos miles de años, alguien o algo (probablemente una nueva civilización de robots súper inteligentes) halla las ruinas de una estación de metro que sobrevivió intacta el armagedón; que estos arqueólogos del futuro reconstruyen nuestra civilización completa a partir de los hallazgos realizados y que se topan con el mismo símbolo garabateado en todos los rincones de la estación: figuras alargadas diseminando partículas [favor de insertar interpretación]. Emocionados al ver las innegables similitudes entre sus descubrimientos, concluyen que las muestras expresivas de nuestra civilización son evidencia de una clara necesidad de propagación [favor de insertar interpretación].

Me gustaría suponer que estos seres futuros encuentran un museo en lugar de una estación del metro; un sitio que muestre los ejemplares más elevados de nuestra cultura y cuente nuestra historia de manera oficial y curada. La mayoría de los museos de acceso gratuito del mundo, exponen los más grandes hallazgos locales; la historia oficial funge como un escaparate a través del cual se muestra cuál es la bandera que ondea en el mástil más largo del barco [favor de insertar sinónimo]; consiste en relatar a quiénes nos [insertar término adecuado] con justo derecho y quienes nos [insertar término predilecto] violando nuestros derechos.

Estas elucubraciones mentales [favor de insertar sinónimo] dan vueltas en mi cabeza mientras voy en un camión a casa después de visitar el Museo Nacional de Escocia. Veo los garabatos fálicos rayados en la ventana del camión como hermas, lingams y obeliscos. Concluyo que quizá ya es tiempo de que las inteligencias artificiales se encarguen de todo este circo civilizador [favor de dejar de insertar lo que sea que haya estado insertando].

– Carlota

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