Instrucciones para comer fish & chips

 

  1. No se obsesione. Deambule, haga fotos, olfatee sin pensar mucho. Pronto se sorprenderá siguiendo el inconfundible bouquet de un buen capeado.
  2. Recuerde la regla universal: a mayor fila, mejor producto; si los feligreses son adolescentes, carbs y grasas no le faltarán. No obvie una segunda regla: el mal humor de quien atiende es directamente proporcional a la sabrosez del platillo. Tome, por ejemplo, CF Lennox’s, en Midleton, pintoresco pueblito irlandés. Pubertos tragando, cajera a los gritos en el mostrador: definitivos sellos de calidad.
  3. Ya superada la fila, en la que no faltarán trompicones, omita la prisa de la cajera; antes de pedir a lo menso, pregúntele qué le recomienda, y pida exactamente eso. No sólo comerá así más rico, sino que acaso le reducirá el mal humor.
  4. Espere a que salga su pedido. Sea paciente, por dios.
  5. Una vez que salga su pedido, no coma de inmediato. Según las leyes de la física, un alimento recién frito está caliente como el humor de quien lo ha freído. Espere a que las chips, que aún sisean grasoso calorcito, que humean perfumes de sal y vinagre, se enfríen; espere a que el cod, sus pliegues precisos que guardan las cápsulas saboríferas de toda una tarde de preparaciones y harinas, se atempere. Que no le seduzca el curry que pretende volver más sensuales las mordidas; resista, recuerde esa gente, esas tardes que hacen que la vida sin lengua quemada valga la pena. Sea valiente, por dios.
  6. Se lo ha ganado. Muerda primero el fish, sin curry. Dígase que nunca había comido usted algo semejante, que este pescado, dioses, este pescado. Haga lo propio con las papas: remójelas en curry, sufra por no haber comido antes algo así.
  7. Repita el paso 6 hasta quedar satisfecho. Y luego siga comiendo, que es usted un valiente.
  8. Cuando esté a punto de reventar, pida el resto para llevar: dentro de unas horas, cuando el hambre vuelva, usted ya no necesitará de más instrucciones para seguir comiendo.

– Ruy

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