Yo le temo a Virginia Woolf

Ha pasado casi un mes de que la vi, pero la cancioncita sigue dando vueltas en mi cabeza: “Who’s afraid of Virginia Woolf, of Virginia Woolf, of Virginia Woolf…” Llegamos a la obra de Edward Albee por accidente, pues teníamos pensado peregrinar al teatro The Globe para ver una función del sacrosanto, todopoderoso, alabadosea William Shakespeare; pero nos enteramos de que ese mes estaban pasando su manoseado éxito Romeo y Julieta, por lo que toda la semana el teatro estaría tan abarrotado de fieles willievers como en sus días de gloria.

Al parecer todos los londinenses, no sólo los willievers, estaban en alguna obra de teatro esa noche. Exprimimos el complejo sistema de carteleras de teatro online y encontramos, muy cerca de donde da la vuelta el sol, un par de boletos para la obra Who’s Afraid of Virginia Woolf. Ésta se basta de dos parejas en la sala de una casa para retratar perfecta y terriblemente el absurdo que es la humanidad: la historia, nuestros errores y nuestras infantiles esperanzas de cambio repitiéndose una y otra vez.

Acaba la obra y estas ideas se quedan dando vueltas en mi cabeza. Pienso en las hordas de gente esperando ver Romeo y Julieta, las hordas de gente reventando la cartelera de teatro londinense, todos empapados en el mismo mensaje; todos, desde la audiencia de Sófocles y Shakespeare hasta la de Albee sin haber aprendido nada. Las mismas tragedias una y otra vez, sus consecuencias terribles, catarsis sin anagnórisis… de pronto, mi celular interrumpe mis pensamientos; segundos después estoy haciendo un test para saber qué taco de canasta soy. Entonces, temo a Virginia Woolf.

– Carlota

Anuncios